Al igual que muchas ciudades de México -si no es que del mundo- en
Puebla se pueden encontrar viejas construcciones que en el pasado fueron salas
de cine y que las nuevas cadenas se encargaron de llevarlas a la quiebra.
Algunas de ellas completamente abandonadas, otras convertidas en tiendas, y
algunas más que se mantienen como salas de cine, pero ahora sólo proyectan películas
pornográficas. Esto último es el caso del Cine Teresa.
Ubicado en la 17 Poniente entre 23 y 25 Sur, esta sala de cine se
encuentra a unos pasos de la entrada al panteón de la Piedad, es una
construcción más bien sencilla, que tiene una reja al frente y un enorme
letrero con el nombre del lugar.
Una vez que se ha atravesado la reja, al lado izquierdo de la construcción
puede verse la taquilla, el costo del boleto es de 30 pesos y hay permanencia
voluntaria, aunque también se venden entradas especiales para las parejas que
deseen ocupar un área donde tendrán algo de privacidad; al ingresar uno se
encuentra en la antesala clásica de un cine, donde alguna vez debió estar la
dulcería, así como escaleras que llevan a los baños y a los cuartos que se
rentan a las parejas, las entradas a la sala se encuentran detrás de dos
cortinas a los extremos de la construcción.
En realidad, no se trata de un lugar de ambiente, adentro encontrarás
gente tanto homosexual como heterosexual, sin embargo, las veces que he ido, no
ha habido ninguna clase de conflicto o discriminación, cada quien va a lo que
va y no se mete con otros.
Adentro, la sala es como la de cualquier cine de hace 20 años, sólo
que las butacas se encuentran muy maltratadas, incluso faltan algunas, en la
pantalla del fondo se proyecta la película, que normalmente es repetida una y
otra vez durante todo el tiempo.
En las primeras filas (de atrás hacia adelante) normalmente se
encuentran señores heterosexuales de aspecto sencillo (albañiles quizá) que
normalmente ven hacia la parte de atrás y hacia arriba -lugar desde donde las
parejas que se encuentran arriba pueden ser vistas-, lo normal en esta área es
que dichos señores estén masturbándose e iluminando con sus celulares su pene,
una experiencia un tanto perturbadora la primera vez que asistes.
También en la parte trasera, pero a los costados, hay un par de
túneles con una puerta al final, evidentemente las antiguas salidas del lugar,
y donde acostumbra juntarse la gente para tener fajarse y tener sexo, es normal
ver parejas teniendo sexo en esta área.
La verdad es que el tipo de gente que acostumbra ir no es la más bonita,
pero visitar este tipo de lugar es una experiencia distinta a los demás.
Hay que tener presente que si se desea tener sexo uno debe llevar sus
propios condones, pues en el lugar no te darán ni venderán éstos; además las
instalaciones no están acondicionadas para estos fines.