martes, 24 de junio de 2014

El cine Teresa

Al igual que muchas ciudades de México -si no es que del mundo- en Puebla se pueden encontrar viejas construcciones que en el pasado fueron salas de cine y que las nuevas cadenas se encargaron de llevarlas a la quiebra. Algunas de ellas completamente abandonadas, otras convertidas en tiendas, y algunas más que se mantienen como salas de cine, pero ahora sólo proyectan películas pornográficas. Esto último es el caso del Cine Teresa.
Ubicado en la 17 Poniente entre 23 y 25 Sur, esta sala de cine se encuentra a unos pasos de la entrada al panteón de la Piedad, es una construcción más bien sencilla, que tiene una reja al frente y un enorme letrero con el nombre del lugar.
Una vez que se ha atravesado la reja, al lado izquierdo de la construcción puede verse la taquilla, el costo del boleto es de 30 pesos y hay permanencia voluntaria, aunque también se venden entradas especiales para las parejas que deseen ocupar un área donde tendrán algo de privacidad; al ingresar uno se encuentra en la antesala clásica de un cine, donde alguna vez debió estar la dulcería, así como escaleras que llevan a los baños y a los cuartos que se rentan a las parejas, las entradas a la sala se encuentran detrás de dos cortinas a los extremos de la construcción.
En realidad, no se trata de un lugar de ambiente, adentro encontrarás gente tanto homosexual como heterosexual, sin embargo, las veces que he ido, no ha habido ninguna clase de conflicto o discriminación, cada quien va a lo que va y no se mete con otros.
Adentro, la sala es como la de cualquier cine de hace 20 años, sólo que las butacas se encuentran muy maltratadas, incluso faltan algunas, en la pantalla del fondo se proyecta la película, que normalmente es repetida una y otra vez durante todo el tiempo.
En las primeras filas (de atrás hacia adelante) normalmente se encuentran señores heterosexuales de aspecto sencillo (albañiles quizá) que normalmente ven hacia la parte de atrás y hacia arriba -lugar desde donde las parejas que se encuentran arriba pueden ser vistas-, lo normal en esta área es que dichos señores estén masturbándose e iluminando con sus celulares su pene, una experiencia un tanto perturbadora la primera vez que asistes.
También en la parte trasera, pero a los costados, hay un par de túneles con una puerta al final, evidentemente las antiguas salidas del lugar, y donde acostumbra juntarse la gente para tener fajarse y tener sexo, es normal ver parejas teniendo sexo en esta área.
La verdad es que el tipo de gente que acostumbra ir no es la más bonita, pero visitar este tipo de lugar es una experiencia distinta a los demás.
Hay que tener presente que si se desea tener sexo uno debe llevar sus propios condones, pues en el lugar no te darán ni venderán éstos; además las instalaciones no están acondicionadas para estos fines.